Cuando pensamos en el mediterráneo se nos vienen a la mente los colores, los mismos que Longines ahora los trae a las carátulas de un reloj que refleja el placer de vivir, me refiero a Dolce Vita, un reloj que desde 1997 ha entendido el poder de la versatilidad sin quebrantar su esencia.
Longines amplía la colección con tres nuevos colores y una propuesta de carátula que merece atención propia. Azul medianoche, verde oliva y rojo arce. Tres tonos que no necesitan mucha explicación para quien ha pasado tiempo en el sur de Europa y sabe exactamente qué temperatura de luz evocan. Por cierto, hablamos de un reloj que se adapta perfectamente a las muñecas femeninas y en algunos casos incluso los hombres han optado por su discreción atemporal.
Casi treinta años y el reloj Dolce Vita sigue gustando
La historia del DolceVita empieza antes de 1997. Empieza en 1927, cuando Longines fabricó un reloj rectangular de líneas limpias y proporciones equilibradas que reflejaba con precisión la sensibilidad y esencia Déco de su época. Esa caja, esa geometría, un equilibrio entre la estructura y la elegancia, es lo que la colección trasladó a un contexto contemporáneo cuando se lanzó oficialmente hace casi tres décadas.
Así empezó su historia y continúa su crecimiento, una pieza que no necesita reinventarse porque nunca perdió de vista lo que era. En 2023 se incorporó el Mini DolceVita, con un perfil más discreto y moderno que mantenía la silueta rectangular intacta. Y ahora, en 2026, llegan cuatro nuevos modelos que suman color, textura y versatilidad sin tocar ninguno de los elementos que definen el carácter de la línea.
¿Qué hay de la carátula?
Antes de hablar de los colores conviene detenerse en la carátula, porque es donde los nuevos modelos cuentan algo más. Cuentan con un acabado flinqué, un grabado mecánico de precisión sobre metal que crea patrones geométricos repetitivos con una profundidad y una textura específicas. Motivos geométricos con referencia Art Déco, dispuestos sobre una superficie de color marfil que en función del ángulo de la luz parece moverse.
A las 6h aparece la subesfera de segundos, un detalle de composición clásica que en el DolceVita siempre ha funcionado como elemento de equilibrio visual. No es una complicación que añade funcionalidad sino un guiño a los relojes de las décadas en que este diseño nació, cuando la subesfera de segundos era tan habitual como los propios números romanos.
Y hay tres variantes de carátula disponibles. La primera combina fondo marfil dorado con doce números romanos en oro 2N y manecillas a juego, es quizá la más clásica, la más directamente conectada con el reloj de 1927. La segunda usa los mismos elementos pero en oro rosa 5N, que con el marfil cálido de la carátula produce una combinación más contemporánea y más fácil de llevar en contextos distintos. La tercera tiene carátula plateada con números romanos azules y agujas de acero azulado, la más fresca de las tres y la que mejor convive con las correas de azul medianoche y verde oliva.
Tres colores que contribuyen al estilo
El azul medianoche es el más versátil, quizá uno de los que más se aprecian por lo combinable, sobre una carátula de marfil o plateada crea un contraste limpio sin resultar estridentes.

El verde oliva un tono tierra que lleva años siendo relevante en ropa y que en un reloj de pulsera con caja rectangular resulta inesperadamente sofisticado. Es la elección para quien quiere que el reloj diga algo sobre quién es sin que nadie tenga que preguntarlo.

El rojo arce es el más atrevido de los tres, no es un rojo brillante ni un burdeos conservador, es aquel tono que nos recuerda al otoño. Sobre la carátula marfil dorada el contraste es elegante. Sobre la plateada con números azules la combinación resulta más inesperada y más interesante.

Los tres colores de correa vienen con sistema intercambiable, lo que permite cambiar de una a otra sin herramientas y sin llevar el reloj a ningún sitio. Para un reloj que se lleva todos los días con estilos distintos, esa funcionalidad no es un lujo sino un argumento de uso real.
El cuarto modelo de la actualización 2026 combina carátula plateada con brazalete de acero inoxidable y cierre de seguridad de triple pliegue, la opción más urbana y más resistente al desgaste diario de las cuatro.

Dos tamaños para dos formas de llevarlo
Los nuevos DolceVita están disponibles en 20,80 x 32,00 mm y en 23,30 x 37,00 mm, con movimientos de cuarzo Longines L178.2 y L176.2 respectivamente. Cristal de zafiro, caja de acero inoxidable y resistencia al agua hasta 30 metros. La diferencia entre los dos tamaños no es solo de milímetros, el más pequeño es más discreto, más cercano al reloj de vestir clásico. El mayor tiene más presencia en muñeca y convive mejor con la paleta de colores expresiva que estos modelos proponen.
Casi treinta años después de que Longines tomara un reloj de 1927 y decidiera que seguía siendo relevante, el DolceVita sigue siendo exactamente lo que prometió ser, un reloj rectangular con carácter mediterráneo que no necesita gritar para que se note.
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