Con el nuevo Tissot Gentleman es posible lucir un buen estilo en la vida cotidiana, eso no tiene porqué ser un problema. Un reloj lo suficientemente discreto para pasar desapercibido cuando la situación lo pide y lo suficientemente presente para que alguien con buen ojo lo note. Ese reloj funcionó. Y ahora Tissot amplía esa idea con el Gentleman de 38mm.
Esta nueva versión no corrige nada sobre el original, lo único que hace a casa relojera es añadir proporciones que para muchas muñecas, muchos contextos y muchos estilos de vida resultan más naturales.

Un diámetro que permite que tu reloj se vuelva un buen compañero, aquel que llevas todos los días sin pensar en él, que funciona igual bajo la manga de un traje que con una manga corta un domingo, que no exige que el conjunto gire alrededor suyo. Tissot lo fabricó con acero inoxidable 316L, un cristal de zafiro abombado con tratamiento antirreflejos y un movimiento automático.
Son cuatro los colores disponibles, plateado, negro, azul oscuro y verde, básicamente los básicos (incluyendo el verde que desde hace varios años llegó para estacionarse) se despliegan sobre una forma de pirámide con un acabado soleil que capta y modula la luz. No es una carátula plana con color uniforme, encontramos una superficie que tiene comportamiento propio según la luz que recibe, que en interiores se ve de una forma y bajo luz directa de otra.

Los índices facetados y las manecillas en forma de daga llevan Super-LumiNova, lo que garantiza legibilidad en condiciones de poca luz sin que eso afecte al aspecto del reloj durante el día. El fondo es de cristal de zafiro transparente, lo que permite ver el movimiento sin tener que quitar el reloj, un detalle que quien aprecia la mecánica va a usar y quien no la aprecia puede ignorar completamente.

¿Qué hay del movimiento?
El calibre automático C07.111 que equipa el Gentleman 38mm es el Powermatic 80 con espiral Nivachron, y esa combinación tiene consecuencias prácticas directas. Las 80 horas de reserva de marcha significan que el reloj puede pasar el fin de semana en el cajón y el lunes por la mañana todavía estar andando con precisión. Para un reloj que se rota con otros, eso elimina el ritual de dar cuerda antes de ponérselo.
La espiral Nivachron es una aleación paramagnética que resiste los campos magnéticos y se mantiene estable ante las variaciones de temperatura que el uso cotidiano produce. Es lo que garantiza que el reloj mantenga su precisión tanto en el metro como en una cocina, tanto cerca de un altavoz como en una oficina con equipos electrónicos. El movimiento indica horas, minutos, segundos y fecha.

El brazalete que cambia sin herramientas
El Gentleman 38mm lleva un brazalete de acero inoxidable de tres eslabones, integrado en el diseño de la caja con esa continuidad visual que hace que la caja y el brazalete parezcan una sola pieza. La hilera central del brazalete crea un contraste visual sutil que añade definición sin romper la coherencia del conjunto. Claramente es un reloj bastante ergonómico.
Lo que lo distingue del brazalete convencional es el sistema de apertura rápida, es intercambiable sin herramientas, compatible con el sistema Tissot Accesorization de 18mm. Eso significa que el mismo reloj puede llevar brazalete de acero en un contexto y una correa de piel o de caucho en otro, con un cambio que tarda segundos. Para un reloj pensado para acompañar la vida diaria en sus distintos registros, esa versatilidad no es un extra: es parte de la propuesta.
Un tamaño diferente, la misma idea
El Gentleman 38mm no existe para reemplazar al de 40mm sino para completarlo. Las cuatro referencias disponibles amplían la colección hacia proporciones que en relojería contemporánea vuelven a tener todo el sentido, en un momento en que el mercado redescubre que un reloj puede tener presencia sin necesitar 42mm para conseguirla.
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