La quinta cápsula de The Collectibles reúne ocho piezas fabricadas entre 1931 y 1937, restauradas con estándares de Jaeger-LeCoultre. No es nostalgia: es ingeniería histórica puesta al día. Cada reloj muestra cómo la Maison resolvió, hace casi un siglo, un problema técnico con una solución tan bella que terminó convirtiéndose en un símbolo del art déco y de la relojería del siglo XX.
Un programa para conservar un legado
The Collectibles es mucho más que una selección de relojes vintage: es un proyecto de preservación. Jaeger‑LeCoultre creó este programa para localizar, autenticar y restaurar piezas que representan la época dorada de la relojería, desde los años veinte hasta los setenta. La Maison seleccionó 17 modelos emblemáticos -del Duoplan al Geophysic, del Futurematic al Memovox Polaris- y los presenta en cápsulas itinerantes alrededor del mundo.

El corazón del programa es el taller de restauración de la Manufactura, uno de los pocos en Suiza capaz de reconstruir componentes a mano, buscar piezas originales en archivos patrimoniales y devolver a la vida movimientos que llevan décadas en silencio. Diez maestros relojeros trabajan como conservadores: respetan la pátina, preservan la identidad y garantizan que cada reloj esté certificado según estándares museísticos.

La presentación se llevó a cabo en Nueva York. La ciudad es uno de los templos del art déco, el lenguaje visual que definió al Reverso desde su nacimiento en 1931. Líneas geométricas, su equilibrio entre forma y función y su espíritu moderno dialogan con la arquitectura que convirtió a Manhattan en un símbolo de progreso.
Pequeñas esculturas mecánicas: relojes que sobrevivieron a guerras, migraciones, cambios de estilo y transformaciones culturales, pero que siguen siendo tan contemporáneos como el día en que fueron creados.
La cápsula se centra en la primera década del Reverso, un periodo en el que la relojería experimentaba con nuevas formas, nuevos materiales y nuevas ideas. Cada pieza seleccionada cuenta un capítulo distinto de esa evolución.
Reverso 1931 con carátula negra
En su época fue una provocación estética: las carátulas negras eran raras y consideradas demasiado modernas. Su minutería tipo “ferrocarril” y sus índices trapezoidales inspiraron directamente la estética del Reverso Tribute actual. Es la prueba de que el diseño original sigue marcando la pauta casi un siglo después.

Reverso bicolor de 1936
Acero y oro amarillo de 9 quilates, impulsado por el Calibre 410, el primer movimiento creado específicamente para el Reverso. Su segundero pequeño circular fue una innovación en 1933. Las cajas bicolor no eran un capricho, combinaban la nobleza del oro con la resistencia de metales más duros para crear un reloj más robusto que uno de oro macizo.
Reverso 1937 con segundero pequeño
Alberga el Calibre 413, el cuarto movimiento Reverso de la Maison. Su carátula negra lleva por primera vez el nombre “Jaeger‑LeCoultre”, marcando la fusión histórica de ambas casas en 1937.
Reverso Dame: la adaptación inmediata del diseño a nuevas manos
La cápsula incluye varias piezas femeninas que muestran cómo el Reverso trascendió rápidamente su origen deportivo. Un modelo de 1931 en oro blanco y amarillo, con una carátula que sustituye la escala de minutos por soportes en las esquinas, un detalle que hoy vive en la colección Reverso One. Un Reverso Dame con doble firma y manecillas azuladas por calor, una técnica tradicional que transforma el acero en un azul profundo mediante calentamiento controlado. Una pieza rarísima con brazalete cordonnet, una correa fina con aspecto de cordón, aquí reinterpretada en cromo. –Dos versiones adicionales del Reverso Dame 1931, con carátulas negras y soportes geométricos que capturan el lenguaje gráfico de la época.
Cada reloj es una cápsula del tiempo, no solo por su diseño, sino por la historia que lleva inscrita en su metal.

Cada pieza de The Collectibles se entrega con un extracto de los archivos históricos de Jaeger‑LeCoultre, una copia del libro The Collectibles, una correa de piel hecha a mano seleccionada para complementar el estilo del reloj y, cuando es posible, la caja, la documentación y el brazalete originales.

La restauración no busca “dejarlo como nuevo”: busca preservar su verdad. La pátina se respeta, los movimientos se reconstruyen con piezas históricas y cada intervención está pensada para garantizar que el reloj pueda seguir funcionando durante décadas sin perder su identidad.
La quinta cápsula de The Collectibles no es solo una oportunidad para adquirir un Reverso vintage excepcional. Es una invitación a convertirse en el siguiente guardián de una historia que comenzó en el Vallée de Joux hace casi un siglo. Cada reloj es un testigo de la modernidad, del art déco, de la evolución técnica y estética de Jaeger‑LeCoultre.
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