Cuando Patek Philippe presentó el Nautilus en 1976, el mercado de la alta relojería funcionaba bajo reglas no escritas pero completamente asumidas, para empezar, los relojes de lujo eran de oro, tenían forma redonda o rectangular y se llevaban en contextos formales. El acero era el material de los relojes funcionales, de los relojes de trabajo o de aquellos que no pretendían ser otra cosa que instrumentos de medición del tiempo.
El Nautilus fue un reloj que rompió con todo, se presentó con la autoridad que le respaldaba, una caja de acero y un bisel octogonal con esquinas suavizadas. Una forma que no era redonda ni rectangular y que no intentaba disimularlo. Y un precio que en su momento resultó escandaloso precisamente porque ningún reloj de acero había costado lo que ese costaba.

Cincuenta años después, el Museo Patek Philippe de Ginebra le dedica una exposición temática completa que recorre esa historia desde los archivos de la manufactura hasta las piezas que marcaron cada período de la colección. La exposición abrió durante el Open House Weekend del 6 y 7 de junio de 2026 y permanecerá abierta hasta principios de 2027.

La forma del Nautilus no es arbitraria
Uno de los malentendidos más comunes sobre el Nautilus es que su diseño octogonal fue una decisión enfocada únicamente a la estética, una provocación visual calculada para diferenciarse del resto de la oferta de lujo de la época. El tiempo ha dicho lo contrario, su forma se originó a partir de una lógica funcional muy concreta.
La caja del Nautilus está inspirada en el principio de un portillo de barco. No en la apariencia de un portillo sino en su mecánica, los transatlánticos de la época tenían portillos con un sistema de bisagra y pernos que cerraban herméticamente la junta contra el marco de acero, garantizando la estanqueidad bajo presión.
El Nautilus adapta ese sistema a una caja de reloj, construida en dos partes donde la parte que incluye el fondo y la carrura está taladrada en un único punto, para el vástago de la corona, y el bisel se fija y presiona sobre las dos bisagras de la caja mediante cuatro tornillos de sujeción.
Lo que la exposición ofrece
La muestra recorre cincuenta años de historia de la colección a través de los archivos históricos de la manufactura de Patek Philippe, materiales que normalmente no están disponibles para el público y que permiten entender el desarrollo del Nautilus desde sus primeras versiones hasta las más recientes.
Se trata de una retrospectiva que no solo muestra piezas sino que documenta el proceso, cómo evolucionó el diseño, qué decisiones se tomaron en cada período y cómo un reloj que en 1976 era el «enfant terrible» de la relojería se convirtió progresivamente en uno de los iconos más reconocibles e influyentes de la historia del sector.
Cincuenta años después, la respuesta del mercado habla por sí sola
Los visitantes también tendrán la oportunidad de ver en persona la serie limitada del 50 aniversario, disponible en cuatro modelos exclusivos, una ocasión poco habitual de contemplar estas piezas reunidas en el contexto del museo que preserva la historia de la manufactura que las creó.
El Museo Patek Philippe y cómo visitarlo
El Museo Patek Philippe está ubicado en Rue des Vieux-Grenadiers 7, en el barrio de Plainpalais en Ginebra, uno de los museos de relojería más importantes del mundo. Su colección permanente reúne piezas que ilustran la historia de la relojería desde el siglo XVI, además del legado completo de la manufactura.
La exposición del Nautilus 50 aniversario puede visitarse en los siguientes horarios:
De martes a viernes de 14:00 a 18:00 horas. Los sábados de 10:00 a 18:00 horas. Los domingos de 14:00 a 18:00 horas.
La exposición permanecerá abierta hasta principios de 2027, lo que da margen suficiente para planificarla como parte de una visita a Ginebra en cualquier momento de los próximos meses.
Para quien tiene interés en la historia del diseño, en la relojería de lujo o simplemente en entender cómo un objeto puede transformar las convenciones de una industria entera, esta exposición ofrece un acceso excepcional a uno de los casos más bien documentados de esa transformación. El Nautilus no fue el primer reloj deportivo de lujo, pero sí fue el que cambió de forma permanente lo que ese concepto podía significar.
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