Algunas marcas ponen color en una joya, Piaget lo hace diferente, el color es es tratado como si fuera un material. El nivel de creatividad, selección y cuidado en el diseño de Alta Joyería es parte de la esencia de la marca suiza. Colours of Extraleganza es un lienzo de color, sueños y destreza.
Piaget sabe qué sucede cuando un zafiro está junto al verde de una turmalina de Paraíba, qué ocurre con el iridiscente de un ópalo negro cuando la luz lo cruza en distintos ángulos, cómo reacciona el oro rosa cuando convive con las estrías del ojo de tigre. Ellos no decoran, realizan hermosas composiciones.
Esta marca relojera y joyera se convirtió en un parteaguas cuando en 1957 el calibre 9P cambió todo sin que nadie terminara de entenderlo en ese momento. El movimiento ultrafino que la maison presentó ese año era tan delgado que dejaba espacio dentro de la caja para algo que ningún reloj había tenido antes, carátulas engastadas con piedras de colores. No se trataba solo de una ocurrencia técnica, era la puerta de entrada a un lenguaje que hasta el día de hoy sigue vigente en sus creaciones.
Colours of Extraleganza es el capítulo final de la trilogía que esa maison comenzó en 2024 con Essence of Extraleganza, celebrado en su 150 aniversario, y continuó en 2025 con Shapes of Extraleganza. Las tres colecciones comparten un referente: la efervescencia creativa y cultural de los años 60 y 70, cuando Piaget fabricaba los relojes y las joyas que los círculos más audaces del mundo querían llevar. Colours es la conclusión.
Son 65 piezas. Todas fabricadas en los Ateliers de l’Extraordinaire de la maison. Cada una con una lógica cromática que Stéphanie Sivrière, directora artística de Piaget, explica con una claridad que sirve de brújula para toda la colección:
«Lo que me ha interesado no son las gemas en sí mismas, sino su poder cromático. Su presencia, la energía que emanan y las cualidades únicas que expresan cuando se combinan con otras»
Blue Illusions: 900 horas y tres piedras que se necesitan mutuamente
El collar Blue Illusions es la pieza que mejor ilustra lo que Colours of Extraleganza propone. Tardó cerca de 900 horas en fabricarse, y esa cifra merece detenerse un momento: 900 horas son más de cinco semanas de trabajo continuo de ocho horas diarias. En joyería de alta manufactura eso no es inusual, pero sí es significativo.
En el centro del collar conviven tres piedras que juntas hacen algo que ninguna puede hacer por separado. Un zafiro de 8,52 quilates de corte cojín procedente de Madagascar, una turmalina Paraíba de 3,30 quilates con ese verde laguna que tiene este mineral específico, y un ópalo negro de 13,98 quilates que es una pieza única. El ópalo negro con destellos verdes actúa como catalizador: su iridiscencia cambia según el ángulo de la luz, y eso hace que las dos piedras que lo flanquean parezcan distintas dependiendo del momento. No es una combinación estática. Es una composición que se mueve sin que nadie la toque.
Alrededor de ese núcleo, zafiros y turmalinas de corte baguette cortadas específicamente para esta pieza se disponen en un patrón geométrico que envía destellos alrededor del cuello. La pieza viene acompañada de dos anillos, uno con un zafiro de Sri Lanka de casi 5 quilates de textura sedosa, y dos pares de pendientes. Un conjunto pensado para verse completo.
Flamboyant Links: 1969, el ojo de tigre y una pieza que puede ser tres cosas
En 1969, Piaget lanzó el sautoir reloj como parte de su legendaria Colección Siglo XXI. Un sautoir es, en términos de joyería, una cadena larga con un elemento central que puede ser decorativo o funcional. En la versión de Piaget de aquella época, ese elemento central era un reloj. La idea de que una joya de cuello pudiera también decirte la hora tenía algo de manifiesto: la alta joyería no tiene por qué elegir entre el objeto y el instrumento.
En Colours of Extraleganza, ese sautoir regresa en la familia Flamboyant Links con ojo de tigre. Es la primera vez desde los años 70 que Piaget combina eslabones de oro con una piedra ornamental en este formato, y la elección del ojo de tigre no es arbitraria: la piedra se eligió específicamente por la vibración de sus estrías, esa característica ondulación que bajo cierta luz parece moverse. Los eslabones son de oro grabado combinado con ojo de tigre, y el elemento central lleva un granate mandarina de 4,13 quilates.
La pieza se transforma, puede llevarse como sautoir largo, como gargantilla o como reloj de pulsera. Tres formas de uso en una sola pieza, que en términos de joyería es exactamente el tipo de versatilidad que justifica la complejidad de construcción.
En el mismo espíritu, Piaget creó un anillo con un granate mandarina de 6,42 quilates en corte cojín y pendientes de gota con dos granates de 3,04 quilates cada uno. El naranja específico del granate mandarina, que tiene una saturación y una calidez que pocos minerales pueden igualar, es el hilo conductor de esta familia de la colección.
Gold Swirl: el estriado como lenguaje y el oro como volumen
La familia Gold Swirl tiene cuatro piezas y una referencia clara: las curvas características de los años 70 revisadas desde 2026. La pulsera tipo brazalete es la pieza más estructural del conjunto: oro rosa entrelazado con turmalinas de corte baguette en tono azul-verde que añaden volumen y textura sin romper la fluidez de la forma. Es orfebrería que se entiende mejor en mano que en fotografía porque la profundidad que generan los entrelazados no se captura en dos dimensiones.
Pero hay un detalle en esta familia que merece atención aparte: el estriado de oro rosa, que en relojería es un acabado clásico en las cajas, aparece aquí por primera vez en un conjunto de Alta Joyería. Se extiende sobre un collar con cabuchones de ópalo de fuego naranja y turmalinas indicolita, y en el centro esconde una esfera completamente engastada en diamantes. El collar que lleva un reloj dentro sin que el reloj sea el protagonista visible es una síntesis perfecta del lenguaje Piaget: la funcionalidad que no presume de serlo.
Gems Pop: Memphis, el color como manifiesto y un granate de 8,30 quilates
El colectivo artístico Memphis fue fundado en Milán en 1981 por Ettore Sottsass con una premisa radical: el color no decora el objeto, el color es el objeto. Sus muebles, sus lámparas, sus cerámicas usaban combinaciones cromáticas que la estética de diseño convencional de la época consideraba incorrectas, y precisamente por eso resultaban completamente irresistibles para quien entendía lo que estaba mirando.
Gems Pop es la respuesta de Piaget a ese espíritu. Cinco piezas que confrontan el naranja de los granates mandarina y la aventurina con el rosa de los zafiros, la thulita y el oro, todo templado por zonas de ópalo blanco que dan al conjunto la respiración que las composiciones muy saturadas necesitan para no colapsar.
El sautoir está compuesto de eslabones de oro con el motivo Decor Palace de la maison y termina en un colgante desmontable con esfera de aventurina naranja coronada por un granate mandarina de 8,30 quilates y un zafiro rosa de 3,54 quilates. La forma asimétrica del colgante no es un capricho sino una decisión compositiva: la asimetría permite que las piedras se distribuyan de forma que cada una tenga espacio para generar su propio destello sin competir con las demás.
El anillo escultórico de esta familia lleva láminas de ópalo inmaculado, thulita rosa azucarado y aventurina mandarina enmarcando un granate de 8,53 quilates. Es el tipo de pieza que en vitrina detiene la conversación de cualquiera que la vea, sea o no aficionado a la joyería.
Con Colours of Extraleganza, Piaget cierra una trilogía de tres años que empezó con la esencia, continuó con las formas y termina con el color.
Sígueme en mis redes sociales:

















