Cuando Jean-Jacques Fiechter presentó el Bathyscaphe en 1956, ya llevaba tres años al frente de Blancpain y tres años siendo uno de los hombres que había redefinido lo que un reloj de buceo podía ser. El Fifty Fathoms, lanzado en 1953, estaba concebido como un instrumento para profesionales, destinado a ser utilizado por fuerzas militares, buzos de trabajo, especialistas en actividades subacuáticas. Era robusto, grande, pensado para condiciones extremas. Un reloj que hacía exactamente lo que tenía que hacer.
El Bathyscaphe partía de una pregunta diferente: ¿y si alguien quiere bucear por placer? Los años 50 vieron nacer el buceo recreativo con una energía que hoy resulta difícil de imaginar. Seguramente recuerdas las famosas películas de Cousteau, los primeros clubs de buceo, la aparición del traje de neopreno para aficionados. De repente había toda una generación que quería explorar el mar sin que eso fuera su trabajo, y que necesitaba un reloj que acompañara esa exploración sin anunciarse como instrumento militar.
Fiechter ya había registrado el nombre Bathyscaphe en 1953, el mismo año del Fifty Fathoms, tomándolo del vehículo de exploración submarina que el científico suizo Auguste Piccard había concebido en la década de 1940. Tres años después, ese nombre encontró su reloj, se trataba de uno más compacto, más estilizado, igualmente fiable en el agua, pero pensado para quien bucea por amor al mar y no por obligación profesional.
«Fifty Fathoms no es un único modelo, sino toda una familia. Y uno de los relojes más importantes de esa familia es el Bathyscaphe», Marc A. Hayek, Presidente y CEO de Blancpain.
Setenta años después de ese momento, Blancpain presenta una edición limitada a 300 piezas que mira directamente al modelo de 1968, una de las versiones más queridas de la historia del Bathyscaphe, y lo reconstruye con los materiales y el movimiento que la manufactura tiene hoy, los cuales han sido probados para garantizar el poder detrás del nombre Blancpain.
El modelo de 1968
No todos los años en la historia de una colección son iguales, se mueven, ganan o pierde popularidad. El Bathyscaphe de 1968 representa un momento de madurez en el diseño del modelo, las proporciones encontraron su equilibrio definitivo, la estética encarnó perfectamente lo que los anglosajones llamaron skin diver, ese estilo específico de reloj de buceo con líneas limpias y discreción cotidiana, aquel que salía del agua para acompañarte a la oficina un lunes.

El diámetro era de 37,40mm. Blancpain lo conserva exactamente así en la edición de 2026, lo que en relojería contemporánea resulta una apuesta con mucho sentido, es decir, hablamos de un tamaño que en muñeca tiene presencia real sin imponer, que no requiere que el conjunto gire alrededor del reloj y que resulta cómodo en un uso prolongado de verdad, no el uso protagonista que algunos relojes actuales de 44mm exigen. Además, le viene bien tanto a muñecas femeninas como masculinas.
La caja se desarrolló específicamente en torno al movimiento para conseguir las proporciones y la ergonomía del original.
El bisel reproduce un detalle que distinguía al modelo original y que se recuperó expresamente para esta edición, está fabricado en acero y se prolonga hasta formar un aro en la base del cristal tipo glass box, esa cúpula de cristal que es una de las señas visuales más reconocibles del Bathyscaphe clásico. El inserto de cerámica con numerales lacados reemplaza el hesalite negro del original por razones de durabilidad y legibilidad, sin que el resultado pierda el carácter de la referencia que homenajea.

El logotipo de Blancpain que aparece en la carátula no es el actual. Es el histórico de mediados del siglo XX, recuperado para esta edición como parte de esa coherencia entre el objeto y su referente.
La carátula de meteorito
La carátula gris meteorito con acabado efecto rayos de sol no es una superficie plana teñida de gris. El acabado rayos de sol es un tratamiento que parte del centro hacia el exterior en líneas radiantes que a cada ángulo de luz capturan y reflejan de forma diferente. El resultado es una superficie viva, que cambia de aspecto durante el día según la luz del entorno.
Sobre esa base, las manecillas e índices tipo bastón son de oro blanco de 18 quilates con Super-LumiNova en tono vintage. El «tono vintage» no es una ocurrencia, hace referencia a un color de emisión luminiscente que imita la apariencia cálida y ligeramente amarillenta de los materiales radiactivos que se usaban en los relojes de las décadas de 1950 y 1960, sin ninguno de sus inconvenientes. De noche ese tono cálido en lugar del verde convencional es lo que le da al reloj su carácter más claramente histórico.

¿El movimiento? Automático, calibre 1150
El calibre de Manufactura Blancpain 1150 es automático, con 210 componentes, 28 rubíes y una espiral de silicio. La espiral de silicio es un material al cual no le afectan los campos magnéticos, los cambios de temperatura habituales ni la corrosión, y que mejora la estabilidad de la marcha a largo plazo de una forma que las espirales metálicas convencionales no pueden igualar.
La reserva de marcha de 100 horas, aproximadamente cuatro días completos, es uno de los argumentos más prácticos de este movimiento. Para un reloj que se rota con otros, esa autonomía significa que puede pasar un fin de semana largo sin cuerda y el lunes por la mañana todavía estar andando con precisión.
El fondo del modelo de 1968 original era cerrado. En la edición de 2026, Blancpain eligió el cristal de zafiro transparente con la finalidad de admirar la masa oscilante calada de oro de 18 quilates inspirada en la del Fifty Fathoms original y las decoraciones del movimiento, con el nivel de acabado que Blancpain aplica a sus calibres de manufactura, justifican completamente esa elección.
Permite una estanqueidad de 300 metros, una congruencia con la colección Fifty Fathoms. Tiene todo lo que un reloj de buceo real necesita para serlo: corona roscada, bisel unidireccional, cristal asegurado, hermeticidad real bajo presión.
La correa de piel de becerro color chocolate cosida a mano es el elemento que más claramente conecta el reloj con el espíritu civil del Bathyscaphe original. No es una correa de caucho de buceo ni un brazalete de acero, se trata de una correa de cuero que con el tiempo desarrolla una pátina natural que hace que cada ejemplar envejezca de forma diferente. Eso, en un reloj de edición limitada a 300 piezas, añade una dimensión personal al objeto que los materiales que no envejecen no pueden tener.
Las 300 piezas, numeradas individualmente, se presentan en un estuche Peli, el mismo tipo de contenedor de protección que los equipos de buceo profesional usan para transportar sus instrumentos. Un guiño más, de los muchos que esta edición acumula, al universo submarino que dio origen al nombre y al reloj.
BLANCPAIN FIFTY FATHOMS BATHYSCAPE
- Referencia: 5903 1110 63A.
- Movimiento: Automático.
- Calibre: Manufactura Blancpain 1150.
- Funciones: Horas, minutos, segundos y fecha.
- Reserva de marcha: 100 horas.
- Frecuencia: 21´600 A/hora.
- Caja: Acero inoxidable. Cristal de zafiro por ambos lados. Diámetro de 37,40 mm.
- Carátula: Gris meteorito con acabado efecto rayos de sol. Manecillas e índices tipo bastón, oro blanco de 18 quilates con Super-LumiNova. en tono vintage.
- Correa: Piel de becerro color chocolate con hebilla de ardillón.
- Estanqueidad: 300 metros.
- Edición limitada: 300 piezas.
- Precio: 16,400 EUR.
- Garantía de 5 años.



