El año de 1954 cuando la marca de relojes suiza,Tissot, presentó un reloj con algo que en ese momento no era habitual: una ventana de fecha integrada en la carátula, se nombró Visodate, y la idea detrás del nombre era exactamente lo que prometía, permitir ver la fecha, sin complicaciones. Setenta años después Tissot lo trae de vuelta, y la pregunta relevante no es si el diseño aguanta, porque ya se sabe que sí. La pregunta es qué han hecho con él.
El reloj Tissot Visodate 2026 mantiene las proporciones originales con una caja de 39 mm que en muñeca se siente muy cómodo, tal cual debe sentirse un reloj que pertenece a la categoría de relojes clásicos. La carátula es abombada, con un acabado cepillado que alterna direcciones y juega con la luz de una forma que los relojes planos no pueden hacer. La ventana de fecha está a las 3h, bien encuadrada, perfectamente visible.
Animado por el Powermatic 80, el movimiento automático de Tissot que lleva años siendo uno de los argumentos más sólidos en su gama de precio. La reserva de marcha de 80 horas significa que si el viernes por la noche te quitas el reloj y el lunes por la mañana lo buscas en el buró, todavía está andando. Para un reloj que se usa todos los días eso es cómodo; para uno que se rota con otros, es casi imprescindible.
La espiral Nivachron mejora la resistencia a los campos magnéticos y a los cambios de temperatura, lo que en la práctica se traduce en que el reloj mantiene su precisión en condiciones normales de uso. El fondo es transparente, así que si quieres ver el movimiento latirm es tu oportunidad.
El Tissot Visodate llega en tres versiones con personalidades distintas, lo suficientemente diferentes entre sí para que cada una tenga su propio público.
La primera combina carátula plateada con índices dorados y correa de piel marrón con estampado de cocodrilo. Es la versión más clásica, la que mejor encaja debajo de la manga de un traje y la que más directamente mira a los años 50. Ideal para quien quiere un reloj de vestir automático que no cueste una fortuna ni parezca que intenta serlo, esta versión es difícil de mejorar en su rango de precio.
La segunda lleva carátula texturizada en azul oscuro y brazalete de acero inoxidable con eslabones tipo grano de arroz. Este Visodate es la opción más versátil de las tres, la que funciona igual con ropa formal que con algo más casual, y la que probablemente va a resultar más atractiva para quien lleva el reloj como parte de su estilo habitual y no solo en ocasiones específicas. El brazalete de acero le da un carácter más contemporáneo sin abandonar el vocabulario visual del original.
La tercera verisón es la misma configuración pero con carátula negra texturizada. Es la más contenida y la más discreta, la que en muñeca pasa más desapercibida en el buen sentido del término. El contraste entre el negro de la carátula y los índices y manecillas Dauphine con Super-LumiNova crea una lectura muy limpia a cualquier hora del día. Para quien prefiere los relojes que hablan bajito, esta versión es la más coherente con esa filosofía.
Las tres comparten las mismas manecillas Dauphine con revestimiento Super-LumiNova, el mismo cristal antirreflejos que garantiza visibilidad desde cualquier ángulo, el mismo movimiento Powermatic 80 y la misma construcción.
Algo destacable es esta propuesta es la relación calidad precio, encontrar un reloj mecánico suizo de 39 mm, con cristal de zafiro, movimiento automático de 80 horas de autonomía y un diseño que no va a parecer anticuado ni excesivamente llamativo dentro de diez años a buen precio, eso cubre la necesidad y el deseo.












