1986, el mundo de la relojería vivía entre acero, oro y otro materiales, no existía el auge por la innovación de materiales de hoy en día, y es justo aquí en donde encaja Rado, la marca de relojes que llegó con algo novedoso, un reloj hecho de cerámica de alta tecnología, un material que hasta ese momento se usaba en motores de avión y prótesis médicas.
La gente lo tomaba en mano y se asombraba por su ligereza, fría al tacto pero que se adaptaba al calor del cuerpo en segundos. Con un brillo que no parecía de metal porque no lo era, perdurable.
Cuarenta años después ese reloj sigue en producción. Sigue generando exactamente la misma reacción. Rado lo celebra con piezas que nos recuerdan el origen, los mismos materiales, el mismo diseño y la misma convicción de que no había nada que corregir. Y tienen razón.
Vale la pena entender por qué la cerámica de alta tecnología de Rado no tiene nada que ver con lo que uno imagina al escuchar esa palabra. No es arcilla, no es porcelana, no es nada que haya visto en una cocina. El proceso empieza con polvo de óxido de circonio de pureza extrema que se inyecta en moldes de precisión a mil bares de presión. Después viene la sinterización: el horno a 1.450ºC donde la pieza se contrae un 25% y alcanza una dureza de 1.250 en la escala Vickers, muy por encima del acero inoxidable.
¿Cómo se logra el acabado final? Se hace con herramientas de diamante. Lo que sale de ese proceso es un reloj de cerámica que no se raya, no se decolora y no envejece (cuidado que si se rompe) No es un slogan. Es lo que pasa cuando aplicas ingeniería aeroespacial a un brazalete. Lograr una cerámica de la calidad de Rado, no es sencillo, tanto que muchas marcas siguen teniendo intentos fallidos.
Con todo eso como punto de partida, la colección Integral 40 Aniversario llega con cinco versiones, cada una con su carácter propio.
Integral 40 HTC

El modelo que abre la colección es el Integral 40 Aniversario HTC, y es el que más honestamente mira a 1986. Cerámica negra, oro amarillo con revestimiento PVD, carátula con satinado vertical, índices y agujas doradas con Super-LumiNova. No hay trampa, es la combinación más fiel que enamoró hace cuatro décadas, con los acabados que permite la tecnología actual.

En el fondo de la caja, grabado con mucha discreción, aparece «Since 1986, Anniversary Edition». Un guiño para quien sabe mirarlo. Mide 28 x 39,8 mm con 7,3 mm de grosor y en muñeca pesa lo que pesa la cerámica, que es casi nada, lo cual lo hace muy fácil de llevar. Para quien quiere el Integral sin distracciones, este es el modelo.
Integral Diamonds
El Integral Diamonds cambia el tono de la conversación. Misma base, mismo ADN, pero con 56 diamantes Top Wesselton rodeando la carátula.
Es la versión más abiertamente joyera de la familia, la que no tiene ningún reparo en brillar, en destacar con el inigualable brillo de los diamantes. El formato es el más compacto de la colección, 23 x 32,7 mm, y la cerámica negra pulida funciona como fondo perfecto para que los diamantes hagan su trabajo sin que nadie tenga que competir con nadie. Sofisticado sin pasarse, que es una habilidad que Rado tiene muy bien entrenada.

Integral HTC Blanco
El Integral HTC Blanco se presenta en cerámica blanca que recordemos Rado la añadió a su catálogo en 1992 y desde entonces ha sido una de esas opciones que divide opiniones y conquista fidelidades.

Se lleva diferente al negro, con menos solemnidad y más ligereza. La carátula blanca con índices dorados y los eslabones centrales en el mismo tono crean esa continuidad visual que es la firma del diseño Integral: caja y brazalete que fluyen como si fueran una sola pieza. En 31,5 x 44,5 mm tiene presencia real en muñeca sin perder un gramo de comodidad.

Integral HTC Negro-Dorado Diamantes
El Integral HTC Negro-Dorado con Diamantes toma la combinación clásica y le sube la intensidad un punto. Sobre la cerámica negra y el oro amarillo PVD aparecen cuatro diamantes Top Wesselton en las posiciones principales, reemplazando los índices de las 12, 3, 6 y 9.
El efecto es el de joyería integrada en un reloj con carácter, y funciona porque Rado sabe exactamente dónde está el límite entre elegancia y exceso. En 31,5 x 44,5 mm es un reloj que se adapta a casi cualquier ocasión sin que en ninguna de ellas parezca fuera de lugar.

Integral HTC Negro-Plateado Diamantes
La sorpresa de la colección llega con el Integral HTC Blanco-Dorado con Diamantes. Cerámica blanca pulida, revestimiento PVD dorado y cuatro diamantes Top Wesselton en las posiciones principales.

Todo luminoso, sin ningún contraste oscuro que equilibre el conjunto. Es una propuesta que requiere mucha confianza en el material y en el diseño para que no resulte recargada. Sobre la muñeca es elegante de una forma que toma por sorpresa, interesante en la armonia que logran los materiales. 
Cuarenta años es una cifra que en relojería pesa mucho. Los diseños que sobreviven tanto tiempo sin necesitar una cirugía mayor se cuentan con los dedos de una mano. El Integral llegó aquí sin haber perdido ni su forma ni su propósito, y la colección que Rado presenta para celebrarlo no tiene nada de nostalgia. La marca sabe que no necesita convencer a nadie del valor de su propuesta.
La cerámica de alta tecnología cambió la relojería en 1986. El reloj que lo demostró por primera vez sigue siendo, cuarenta años después, exactamente el mismo reloj.
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