Imagina. Junio en La Habana huele a salitre, a tabaco y a ron. Un hermoso paisaje con un calor que se hace sentir desde temprano y la ciudad, con esa cadencia que no se parece a ninguna otra. Arenas finas, agua transparente en capas de turquesa y esmeralda, temperatura perfecta y debajo, si sabes mirar, uno de los ecosistemas submarinos más ricos del hemisferio occidental. Ese es el espíritu que Cuervo y Sobrinos revela en sus tres nuevas versiones de reloj Buceador Caribe.
Cuba está justo al sur del Trópico de Cáncer, donde confluyen el Atlántico, el golfo de México y el mar Caribe en una mezcla de corrientes que sorprende con la diversidad de fauna y flora. Quien bucea ahí entiende inmediatamente por qué esta isla genera la lealtad que que se vuelve adictiva.
Cuervo y Sobrinos nació en La Habana en 1882. Lleva 144 años construyendo relojes con ese espíritu, con esa forma caribeña de de entender el tiempo, sin prisa, con sabor y personalidad y mucho carácter. Y el Buceador Caribe es la manifestación más directa de esa identidad en un reloj de buceo técnicamente serio. Tres nuevas referencias que amplían la colección con colores que parecen sacados directamente del agua: Turquesa, Esmeralda y Azul Claro.
Hay muchos relojes de buceo en el mercado. La mayoría compiten en especificaciones técnicas, en profundidad de resistencia, en diámetros cada vez más generosos. El Buceador Caribe juega en ese mismo nivel y además ofrece una historia y una identidad que nace de un lugar que parece contar historias por doquier y de los talleres que fabrican relojes con criterio propio.

La caja se propone en acero inoxidable, 43mm de diámetro y 15,8mm de altura. La construcción es tipo contenedor, lo que significa que la resistencia al agua no depende solo de las juntas sino de la arquitectura completa de la caja. Permite una estanqueidad de 200 metros, certificada para buceo real en condiciones reales. El cristal de zafiro lleva tratamiento antirreflejos, fundamental bajo el agua donde la visibilidad cambia según la profundidad y la dirección de la luz.
El sistema de bisel giratorio interno tiene su propio mecanismo de seguridad, es decir, un pulsador a las 4h desbloquea la corona a las 2h, que es la que controla el bisel. Eso significa que el bisel no puede moverse accidentalmente, lo que en un reloj de buceo no es un detalle menor, es exactamente la diferencia entre un instrumento confiable y uno que no lo es. La segunda corona, a las 9h, maneja las indicaciones y activa el muelle real. El fechador lo encontramos a las 6h y el segundero central lleva esa piruleta que los aficionados al buceo reconocen como seña de identidad del modelo.

Las manecillas de horas y minutos son generosas, gruesas, diseñadas para ser leídas sin esfuerzo incluso cuando llevas máscara y hay corriente, en fin, un buceador sabrá de lo que hablo. El minutero, que es la indicación más crítica cuando tienes un tiempo de inmersión que controlar, va perfilado en un tono contrastado que lo hace inmediatamente identificable. Tanto manecillas como índices llevan Super-LumiNova, así que en las zonas donde la luz no llega el reloj sigue funcionando como instrumento. No solo como accesorio.
En el fondo macizo de acero vive uno de los detalles más personales de este reloj, vamos a encontrar un buceador nadando entre un banco de peces tropicales, grabado.
Tres colores dotados de tono veraniego
Estas referencias no son variaciones cromáticas aplicadas sobre el mismo reloj. Cada una tiene su propia paleta completa: carátula, manecillas, bisel y correa trabajan juntos para que cada versión cuente algo diferente.
El Buceador Caribe Turquesa (ref. 2860.1TQ) es el más luminoso de los tres. El turquesa de la carátula es ese tono específico que tiene el agua del Caribe en la costa, donde el fondo de arena blanca la convierte en algo casi perfecto. Las manecillas de horas y minutos llevan detalles en naranja, un contraste que sobre el turquesa funciona con la misma lógica que funciona en la naturaleza. La correa de caucho FKM negro aguanta el agua, la sal y el tiempo sin degradarse. La segunda correa en color naranja, es quizá para otro momento del día, ¿te apetece una terraza contemplando el paisaje?

El Buceador Caribe Esmeralda (ref. 2860.1V) tiene la profundidad de las aguas cuando te alejas de la costa. El verde esmeralda es el color del Caribe cuando el fondo ya no es arena sino roca o coral, cuando el agua tiene varios metros y empieza a tomar ese tono que los buzos conocen bien. Los detalles en amarillo de las manecillas aportan visibilidad y carácter al mismo tiempo, y la correa en tono amarillo convierte este reloj en el más expresivo de los tres cuando sales del agua.
El Buceador Caribe Azul Claro (ref. 2860.1LB) es el más elegante en el sentido más tranquilo del término. Ese azul claro que tiene el mar en días sin viento, cuando el cielo y el agua casi se confunden en el horizonte. Los detalles en rojo de las manecillas son el único punto de tensión cromática, un contraste que le da un toque coherente con el diseño del reloj. La correa en color azul claro mantiene esa coherencia hasta en el último detalle. Es el Buceador Caribe para quien prefiere que el reloj hable bajito pero que cuando habla diga algo preciso.
Los tres vienen con sus dos correas, una de caucho y la otra de cordura. Las hebillas llevan el emblema CyS grabado en ambas versiones. Cinco años de garantía. Precio de $102,200 MXN.
Dónde encontrarlo en México
La colección Buceador Caribe está disponible en distribuidores autorizados en todo el país: Berger Joyeros, Ghiberti en Monterrey, Macame en Guadalajara, Liverpool en Insurgentes y Perisur en Ciudad de México, Antea en Querétaro, El Palacio de Hierro en Polanco y Perisur, y Joyería Borda en Santa Fe, CDMX.
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