Chronoswiss no es una manufactura que grite, simplemente trabaja con la certeza de saber exactamente lo que hace y no necesita convencer a nadie de ello. Sus relojes tienen una firma visual que se reconoce desde lejos, una corona en forma de cebolla y unas asas atornilladas que llevan décadas siendo el mismo sello discreto de identidad, y una filosofía que la marca llama Modern Mechanical, es decir, la convicción de que la relojería mecánica no está obligada a elegir entre respetar su historia y tener algo que decir hoy.
Estos dos relojes que te muestro se presentaron este año en watches & Wonders, son la demostración más clara de eso que lleva años argumentando la casa relojera. El Lunar Chronograph Aurora y el Delphis Art Deco son piezas radicalmente distintas en carácter, en complicación e incluso visualmente, lo único que comparten es la visión de Chronoswiss en honestidad i distinción.
LUNAR CHRONOGRAPH AURORA
Lunar Chronograph Aurora, el cronógrafo que no tiene el mismo color dos veces
Definitivamente no es lo mismo un efecto superficial aplicado sobre un fondo neutro que una carátula completamente recubierta con tratamiento CVD que va de una hermosa variación en color entre el verde profundo a azul vivo, eso dependerá del ángulo y la temperatura de la luz que recibe.
El Lunar Chronograph Aurora ofrece una panorámica distinta con cada movimiento de muñeca, algo que no se puede predecir del todo. La aurora boreal que le da nombre no es solo una referencia decorativa es en realidad una descripción técnicamente precisa de lo que hace esa carátula cuando la luz la toca.
Sobre esa superficie cambiante, Chronoswiss despliega tres complicaciones que la manufactura lleva construyendo juntas desde 1999, cuando el Lunar Chronograph debutó como una de las pocas propuestas del mercado capaces de integrar cronógrafo, fecha y fase lunar en una composición que de fácil lectura, alejada de la saturación.
El segundero central del cronógrafo mide el tiempo transcurrido con precisión y legibilidad. El contador de 30 minutos y el de 12h completan la función de medición. A las 3h, la fase lunar introduce esa dimensión poética que solo algunos cronógrafos tienen, esa conexión entre el tiempo mecánico y el tiempo astronómico, entre el segundo que acaba de pasar y el ciclo que tarda 29 días en completarse. La fecha analógica corre por el borde exterior de la carátula y el pequeño segundero a las 9h equilibra la composición.

Las manecillas son Breguet Losange en acero lacado en blanco, y ese blanco sobre el verde-azul cambiante de la carátula crea el tipo de contraste que no necesita justificación técnica, simplemente funciona visualmente de una forma que resulta bastante atractiva.
La caja es de acero inoxidable pulido, 41mm de diámetro y 15mm de altura, con la corona en cebolla y las asas atornilladas que son la firma de Chronoswiss desde hace décadas.
El fondo es transparente con cristal de zafiro, y a través de él se ve el Calibre C.755: automático, 28.800 alternancias por hora, 46 horas de reserva de marcha, volante Glucydur de tres brazos y espiral Nivarox 1. El rotor está esqueletizado y chapado en rodio con decoración Côtes de Genève. Los puentes y platinas llevan perlage. El áncora, la rueda de escape y los tornillos están pulidos a espejo. Es el nivel de acabado que Chronoswiss aplica a todos sus movimientos con independencia de si alguien va a girarlo para mirarlo por el fondo o no.
La correa es nubuck gris oscuro, que con la carátula cambiante del Aurora crea una combinación de tonos que resulta más sofisticada cuanto más tiempo se mira. Un reloj que permite una estanqueidad de 100 metros.
DELPHIS ART DECO
Delphis Art Deco, una edición limitada a 150 piezas
El Delphis existe desde 1996 y lleva treinta años siendo una de las complicaciones más personales del catálogo de Chronoswiss. La combinación de hora saltante y minutos retrógrados tiene algo que los relojes convencionales de tres manecillas no pueden tener, es decir, te obliga a leer el tiempo de otra manera (al cual habrá que habituarse), a prestar atención a dos indicaciones que funcionan con lógicas distintas.
La hora aparece de golpe en una ventanilla a las 12, instantánea y definitiva. Los minutos se recorren en un arco que cuando llega al extremo salta de vuelta al inicio. No hay una manecilla que gire siempre en la misma, es una sorpresa y complicaciones que marcan la distinción sobre una carátula.
Para esta edición, Chronoswiss mira al Art Déco con perspectiva que se agradece. El Delphis Art Deco entiende qué era realmente el Art Déco, un movimiento que creía que la geometría podía ser emocionante, que el contraste entre materiales podía contar algo más que preferencias estéticas, y que la precisión artesanal y la modernidad no solo no eran contradictorias sino que se necesitaban mutuamente.
La carátula tiene construcción tridimensional. La superficie principal está recubierta de níquel y estructurada con láser, creando una textura que captura la luz de forma diferente a cada ángulo sin llegar a brillar, nos evoca ese color gris metálico contenido que los diseñadores de los años 20 usaban en arquitectura y en objetos industriales antes de que nadie llamara «minimalismo» a nada.
El pequeño segundero a las 6h tiene su propio nivel, guilloché grabado en el taller de Lucerna con máquinas de más de un siglo de antigüedad, lacado en azul baby con una tipografía blanca de inspiración Art Déco. El aro de minutos dorado añade el único elemento cálido al conjunto, exactamente donde hace falta para que la composición respire.
Las manecillas son forma «Viking» en aluminio azul PVD para el minutero retrógrado y Feuille curvadas con corte de diamante para las horas. La combinación de dos tipos de manecilla en el mismo reloj es coherente con la lógica del Delphis, en resumen, dos funciones con dos caracteres distintos que merece la pena admirar.
La caja se propone en Titanio Grado 5, 42mm de diámetro y 14,4mm de altura, con acabado mate gris. El titanio en el Delphis Art Deco no es una elección a capricho, tiene toda la lógica si pensamos en su presencia arquitectónica en la muñeca sin el peso que el acero impone, que es exactamente lo que el Art Déco pedía a los materiales industriales de su época. La correa de nubuck negro completa un conjunto que desde cualquier ángulo parece completamente coherente consigo mismo.
Late gracias al Calibre de Manufactura C.6004, desarrollado junto a La Joux-Perret. Automático, frecuencia de 28.800 alternancias y 55 horas de reserva de marcha. El rotor está esqueletizado en tungsteno con rodamientos de bola. Los puentes llevan corte de Ginebra y baño de rutenio. El áncora, la rueda de escape y los tornillos van pulidos. Por el fondo de zafiro se ve un movimiento que no tiene nada que esconder.
La producción es de 150 piezas, sin matices ni excepciones.
Dos relojes que nacieron en el mismo taller, que comparten la misma filosofía y que sin embargo son completamente distintos en lo que proponen. El Aurora te dice que el tiempo mecánico puede tener la misma variabilidad que la luz del norte. El Art Deco te dice que el tiempo puede leerse de otras formas, que el salto de una hora y el regreso de un minutero cuentan algo que la rotación continua de tres agujas no puede contar.
Sígueme en mis redes sociales:
























