El Jacob & Co. God of Time no es solo un reloj con tourbillon, es una obra de arte que solo se logra cuando le quitamos el freno a la imaginación y rompemos nuestros propios límites. El tourbillon más rápido jamás creado, poder mecánico y la artesanía como cereza del pastel.
La ambición técnica llevada a su punto máximo. Con una jaula que gira una vez cada 4 segundos, este reloj ostenta un récord histórico: es el tourbillon más rápido jamás creado. Una hazaña que no solo impresiona por su velocidad, sino por todo lo que implica sostenerla sin sacrificar estabilidad, precisión ni reserva de marcha.
Sabemos que tradicionalmente un tourbillon completa una rotación cada 60 segundos. Ese estándar ha dominado la relojería durante más de dos siglos. Jacob & Co. decidió ignorarlo por completo y establecer su propio límite.
En reloj God of Time, se presenta con una jaula que gira 15 veces más rápido, alcanzando una velocidad que desafía las leyes habituales de consumo energético y resistencia mecánica. No dejes de verlo en acción, es hipnótico pensar que su movimiento es tan veloz que parece sobrenatural, conlleva esfuerzos mecánicos para lograrlo. Es el resultado de una obsesión técnica llevada hasta el último micrón.

El guardián que vigila la maestria del tourbillon es Chronos, el dios griego del tiempo, representado como una imponente escultura tridimensional en oro rosa de 18 quilates.
La figura no es un simple aplique decorativo. Es una auténtica obra de Métiers d’Art, realizada a mano por artesanos altamente especializados. Cada detalle como el cabello, la barba, los músculos o los pliegues de la toga, ha sido grabado, pulido y patinado durante días hasta lograr una expresividad impresionante sobre un fondo de aventurina azul, con su efecto de cielo estrellado, refuerza la sensación mítica y casi celestial del conjunto.

La caja está realizada en oro rosa de 18 quilates, su diseño se inspira en los templos de la Antigua Grecia, hogar de los dioses. Las líneas estriadas evocan columnas clásicas de orden jónico, un detalle que se extiende incluso a la corona. Con un diámetro de 44.5 mm y una altura de 18.25 mm, el reloj tiene una presencia monumental, coherente con su concepto divino.
En el fondo de la caja, visible a través de un cristal de zafiro azulado, aparece el retrato y la firma de Jacob Arabo, fundador de la marca. Un gesto profundamente personal: esta pieza fue creada para celebrar su 60º cumpleaños, y está limitada a solo 60 ejemplares.

En su interior se aloja el calibre JCAM60, desarrollado específicamente para romper el récord del tourbillon más rápido. Su arquitectura está diseñada en torno a un objetivo claro: velocidad extrema con control absoluto.
La jaula del tourbillon, fabricada principalmente en titanio, pesa apenas 0.27 gramos, una cifra casi irreal considerando su diámetro de 12 mm y la complejidad del sistema que alberga, un hallazgo. Cuanto más ligera es la jaula, menos energía necesita para girar… y aquí, cada microgramo cuenta.

¿Qué hay de la energía? Un tourbillon más rápido implica un consumo energético exponencial. En términos simples: duplicar la velocidad cuadruplica la energía necesaria. Jacob & Co. resolvió este problema mediante dos conjuntos de barriletes dobles apilados, capaces de almacenar y liberar la energía necesaria para mantener la jaula girando a esa velocidad durante más de 60 horas.
Pero eso no es todo. Para proteger el escape de una fuerza tan extrema, la marca desarrolló un sistema de fuerza constante integrado dentro del propio tourbillon. Este remontoir actúa como un amortiguador, dosificando la energía seis veces por segundo y asegurando una entrega estable al órgano regulador.

El resultado: un tourbillon ultra rápido, pero controlado, preciso y sorprendentemente eficiente.
Jacob & Co. se conoce por sus tourbillones, con más de 35 movimientos diferentes que incorporan esta complicación en múltiples configuraciones, la marca ha construido el catálogo de tourbillons más diverso del mundo. Ejes simples, dobles, triples y hasta cuádruples; tourbillons centrales, volantes, inclinados, esqueletados o de mesa. El God of Time no es una excepción: es la culminación lógica de una obsesión técnica que no conoce límites.
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