La delicadeza de un reloj ultradelgado, maestría en concentrar componentes en un pequeño espacio, el equilibrio estético que conserve sofisticación, en esto Piaget es pionero y nuevamente lo demuestra con esta dos propuestas del reloj Altiplano, elegancia del tiempo en su forma más pura.
Piaget vuelve a desafiar los límites de lo posible con dos nuevas creaciones que reafirman su leyenda: el Altiplano Ultimate Concept Tourbillon y el Altiplano 910P. Dos piezas que no solo miden el tiempo, sino que lo esculpen con la gracia de un maestro orfebre y la precisión de un ingeniero del alma, la marca que hizo posible la miniaturización del tiempo.
Desde hace más de sesenta años, la colección Altiplano encarna la búsqueda de lo esencial, sin distracciones y perpetuando la elegancia de esta línea. Nacida del histórico movimiento 9P de 1957 y continuada por el 12P de 1960 -el primer calibre automático ultraplano del mundo-, hoy se conoce como un símbolo de elegancia depurada y virtuosismo mecánico. Cada Altiplano es una declaración silenciosa: menos es más cuando detrás del silencio hay perfección.

En estas nuevas versiones, Piaget lleva su filosofía de la relojería ultraplana a un nivel casi poético. La delgadez no es solo una hazaña técnica; es una manera de expresar ligereza, equilibrio y pureza estética. Con solo 2 mm de grosor, el Altiplano Ultimate Concept Tourbillon no parece un reloj, sino una idea suspendida en el aire.
Su caja, elaborada en resistente aleación de cobalto, es una invitación a contemplar la fusión absoluta entre movimiento y diseño. No hay frontera entre ambos: el fondo de la caja es la propia platina del calibre 970P-UC. Cada tornillo, cada rueda, cada puente, está concebido para desaparecer dentro de un conjunto armonioso.
El verde caqui, elegante y sereno, contrasta con el resplandor del oro amarillo, creando una combinación que evoca la naturaleza y la sofisticación urbana al mismo tiempo. Es un color que habla de viajes, de paisajes infinitos y de la calma que se encuentra cuando uno deja de perseguir el tiempo para simplemente vivirlo.
El alma del tourbillon
El Tourbillon, símbolo de maestría relojera, flota dentro del Altiplano Ultimate Concept como si desafiara la gravedad del tiempo. Pero en Piaget, la complicación no es un ejercicio de ostentación: es un acto de equilibrio y así lo demuestra no solo en esta colección, en todas sus creaciones. La rotación hipnótica del tourbillon revela la filosofía de la Maison: “Hacer siempre más de lo necesario”. Una frase grabada en el fondo del reloj junto a “La Côte-aux-Fées”, el pequeño pueblo suizo donde todo comenzó y donde aún se fabrican las piezas más exclusivas de la firma.
Por primera vez, el fondo de zafiro permite admirar la danza interna del movimiento. Los acabados realzan la luz que juega con discreción. En su correa de piel de becerro con textura “Polish Mesh”, se percibe la herencia joyera de Piaget: cada superficie, cada brillo, es una caricia para la vista.
Personalización, un auténtico lujo
Piaget invita a quienes buscan un reloj verdaderamente único a participar en la creación de su propio Altiplano Ultimate Concept Tourbillon. A través del programa “Infinitely Personal”, los coleccionistas pueden elegir materiales, acabados y grabados, transformando una obra maestra técnica en un retrato íntimo de su estilo. Porque el lujo verdadero no se mide en quilates, sino en autenticidad.
El Altiplano 910P: discreción luminosa
Junto a la audacia del Tourbillon, el Altiplano 910P representa el refinamiento cotidiano. Su caja de oro amarillo de 41 mm y apenas 4,3 mm de grosor es una lección de proporciones perfectas. La esfera verde caqui, con puentes visibles y detalles en gris pizarra, encierra la elegancia relajada de quien no necesita llamar la atención para brillar.

Animado por el calibre 910P, se muestra con un rotor periférico, que rodea el movimiento en lugar de cubrirlo, eso apuesta por la delgadez extrema y una visión limpia de su arquitectura. Cada componente parece respirar en sincronía, revelando la armonía entre forma y función.
Este modelo no solo complementa al Tourbillon, sino que lo humaniza. Es el compañero ideal para quienes entienden que el verdadero lujo está en los detalles: en la ligereza de una caja perfectamente pulida, en el reflejo del oro bajo la luz del atardecer o en la textura de una correa de aligátor que envejece con elegancia.
Sígueme en mis redes sociales:



