Tissot posee una larga historia en relojes femeninos, hoy, vamos a los archivos de la marca relojera para hacer un recorrido encantador con sus modelos icónicos, su vínculo con la libertad femenina y su influencia en la relojería moderna.
Definitivamente la relación entre Tissot y la mujer moderna tiene un soporte histórico que sigue marcando el tiempo. Hablar de esta marca de relojes suiza es alinearnos a un entendimiento a las necesidades y gustos de las mujeres antes de que muchas marcas empezaran hacerlo. Mucho antes de que la idea de un reloj femenino fuera tendencia, Tissot ya observaba el estilo de vida, las costumbres y las aspiraciones de las mujeres del siglo XIX. Su historia está íntimamente ligada a la búsqueda de libertad, autonomía y estilo, un hilo conductor que sigue vivo en los relojes para dama de la firma hoy en día.
Cuando Tissot inició su camino en 1853, las mujeres vivían mayormente en interiores, rodeadas de rituales sociales muy marcados y normas estrictas de etiqueta, era otra la realidad de las mujeres. En este contexto, la Maison decidió crear relojes colgantes elegantes y prácticos, diseñados para llevarse al cuello con largas cadenas o prendidos de un ramillete. Estos relojes no solo ofrecían un acceso rápido al tiempo, sino que también funcionaban como un accesorio refinado y simbólico del estatus femenino, mirar la hora era un acto de elegancia absoluta.
Aunque hoy nos parezca curioso, estos relojes colgantes Tissot fueron una auténtica declaración de estilo y, para su época, una propuesta adelantada.
1907: el primer reloj de pulsera femenino de Tissot
Mucho antes de que los relojes de pulsera se volvieran populares en los años veinte, Tissot ya estaba experimentando con esta nueva forma de llevar el tiempo. Hacia 1907, la casa relojera presentó sus primeros relojes de pulsera femeninos, entendiendo que las mujeres de la época comenzaban a salir más, trabajar, moverse y reclamar un papel más activo en la sociedad, empezó un movimiento.
El reloj como una revelación de independencia femenina. Lejos de ser un simple accesorio, el reloj de pulsera Tissot para mujer se convirtió en un objeto práctico, cómodo y cargado de significado.

La emancipación femenina y el reloj como símbolo
El inicio del siglo XX marcó un cambio profundo: corsés fuera, faldas más ligeras, cabello corto y un nuevo ritmo de vida. La mujer experimentaba un despertar, los relojes colgantes y luego los relojes de pulsera se transformaron en símbolos de libertad. Ya no dependían de bolsillos, broches o vestidos incómodos: podían llevar el tiempo a su manera.

El reloj se convirtió en un símbolo de autonomía femenina, y Tissot fue de las primeras casas relojeras en entender esta transición y acompañarlas. Sus catálogos empezaron a llenarse de modelos que respondían a necesidades reales: trabajar, practicar deporte, conducir o viajar. Cada reloj reflejaba una vida cotidiana más activa y autodeterminada.
Los años 20: el nacimiento de las “montres de forme”
Hacia 1920, Tissot ya era una manufactura suiza consolidada, capaz de producir sus propios mecanismos. Este avance permitió diseñar relojes con cajas creativas y estéticamente sofisticadas, conocidos como montres de forme.


Las mujeres de la época buscaban elegancia moderna, y Tissot supo escucharlas
Tras la exposición de París en 1925, el estilo art déco dominó el arte, la moda y la arquitectura. Tissot respondió con cajas rectangulares de esquinas cortadas y líneas geométricas que reflejaban ese espíritu vanguardista. Estos modelos no solo marcaban la hora, sino una narrativa cultural que hablaba de modernidad y diseño avanzado.
El renacimiento de los años 70
Como ocurre con la moda, las tendencias cambian. En los años treinta, aquellas cajas rectangulares tan celebradas empezaron a desaparecer. Sin embargo, Tissot nunca olvidó su capacidad de lectura social, especialmente en relación con las mujeres.
En los años setenta, cuando nuevos movimientos sociales redefinían la feminidad, Tissot lanzó una pregunta poderosa en su publicidad:
“¿Por qué los relojes para señora no podrían ser resistentes, femeninos y elegantes al mismo tiempo?”
La respuesta llegó en 1975 con un modelo inolvidable: una caja rectangular con esquinas cortadas, cristal de zafiro facetado y un diseño que recuperaba el espíritu de los años veinte. Este reloj, fabricado en plata, fue pensado para mujeres activas que necesitaban un reloj duradero, bello y funcional. El cristal de zafiro —casi inaudito en relojes femeninos de la época— ofrecía resistencia a los arañazos y acompañaba a la mujer moderna en su día a día.
Fue un renacimiento, sí, pero también una reafirmación del compromiso de Tissot con la mujer contemporánea.
Hoy: la elegancia sigue evolucionando
En 2025, las mujeres viven un ritmo de vida versátil, global, activo y exigente. Y Tissot continúa a su lado con relojes que combinan innovación, sofisticación y precisión suiza. Los modelos actuales mantienen esa esencia histórica: son confiables, femeninos, elegantes y aptos para un estilo de vida dinámico.
La Maison honra su legado creando relojes que acompañan a mujeres reales, aquellas que necesitan funcionalidad sin renunciar al diseño, tradición sin dejar de lado la modernidad.
Porque, al final, Tissot siempre ha estado -y sigue estando- a tiempo con ellas.
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