Jeff Koons lleva décadas haciendo lo mismo con objetos distintos, la práctica de tomar algo que todo el mundo conoce, que todo el mundo asocia con lo transitorio y lo frágil, y convertirlo en algo permanente, preciso y extraordinariamente difícil de fabricar. Hublot ahora entra a su conversación para crear esta edición limitada.
El globo metálico que parece a punto de explotar pero que está esculpido en acero inoxidable. El corazón rojo que parece de plástico pero pesa kilos. La serie Celebration, iniciada a mediados de los años 90, lleva ese principio hasta sus consecuencias más directas: los objetos de la infancia, los que duran lo que dura la celebración, convertidos en monumentos.
El Balloon Dog (1994-2000) es quizás la pieza más reconocida de esa serie. Un perro hecho con globos que cualquier niño reconoce y que en las manos de Koons se convirtió en una escultura de acero con superficie espejada capaz de alcanzar los 58 millones de dólares en subasta. Lo frágil hecho permanente y convertido en icónico.

Hublot tomó esa misma lógica y la aplicó al Classic Fusion. El resultado son 200 piezas por modelo del Classic Fusion Balloon Dog by Jeff Koons, disponibles en tres versiones: acero inoxidable con pulido de espejo, aluminio anodizado rojo y aluminio anodizado azul.
Una fuerte alianza
La colaboración entre una casa de relojes y un artista puede tomar muchas formas. La más común y la más fácil es la que consiste en tomar un reloj existente, añadir algún elemento visual del artista en la carátula o la caja, y llamarlo colaboración. Eso no es lo que ocurrió aquí.

El Classic Fusion Balloon Dog no es un Classic Fusion con una imagen de Balloon Dog en la carátula. Es un Classic Fusion rediseñado desde su arquitectura para que cada elemento del reloj hable el mismo lenguaje visual que las esculturas de Koons: volumen, tensión, la ilusión de algo lleno de aire que en cualquier momento podría explotar pero que en realidad es completamente sólido.
El cristal de zafiro es convexo de una forma específica. Las cabezas de los tornillos de titanio están abombadas. La estructura de la carátula es convexa y con volumen. La caja tiene una arquitectura escultural que en el Classic Fusion convencional no existe. La correa de piel metalizada es suave y acolchada. Los puntos de sujeción están suavizados. Todo, desde el primer componente hasta el último, reproduce la sensación de presión interna, como si el reloj hubiera sido moldeado por aire en lugar de mecanizado.

Y después están los detalles que no tienen equivalente en ningún otro reloj del catálogo de Hublot: la corona en forma de globo, fabricada en aluminio moldeado con caucho. La forma decorativa en las 10:30 horas que recuerda a la cola de un perro. El contrapeso del segundero con forma de Balloon Dog. Los índices y las manecillas inflados y recubiertos de Super-LumiNova. Cada uno de esos elementos requirió diseño y fabricación específicos para este reloj. No existían antes.

Los materiales y por qué el aluminio
La versión en acero inoxidable con pulido de espejo es la más directamente conectada con la estética de las esculturas Balloon Dog originales de Koons, esa superficie reflectante que devuelve al espectador una imagen distorsionada de sí mismo y del entorno es parte fundamental del efecto visual de las obras. En la muñeca, el pulido de espejo produce ese mismo comportamiento óptico en una escala radicalmente diferente.

Las versiones en aluminio anodizado rojo y azul atienden a otro aspecto de la obra de Koons, e protagonismo de los colores saturados y vivos que caracterizan las ediciones cromáticas del Balloon Dog. El aluminio fue elegido específicamente porque es el material que mejor puede reproducir esa saturación de color sin perder la intensidad. El aluminio anodizado en los tonos correctos tiene una vibración cromática que el acero, aunque se pueda pintar, no puede replicar con la misma fidelidad.

Dentro del reloj
El movimiento es un calibre automático de manufactura Hublot, y hasta ahí nada inesperado. Lo que sí es específico de este reloj es la masa oscilante de tungsteno diseñada a medida, es decir, con formas redondeadas y voluminosas que continúan el lenguaje visual de la caja. No es la masa oscilante estándar del Classic Fusion adaptada con un acabado diferente. Es una masa diseñada para este reloj, con la misma gramática visual inflada que define todo lo demás.

El tungsteno tiene una densidad muy superior a la del acero, lo que permite construir masas oscilantes más compactas con la misma eficiencia de cuerda. En este caso esa ventaja técnica se pone al servicio de un diseño escultórico sin comprometer la funcionalidad del mecanismo.

El reloj está concebido, desarrollado y montado en la Manufactura de Nyon de Hublot. Viene con el programa de garantía 5+5 de la marca, que extiende la cobertura hasta un máximo de diez años mediante registro del propietario.

El estuche como extensión del objeto
El Classic Fusion Balloon Dog llega en un embalaje inspirado en el propio Balloon Dog: un perro inflado con acabado cromado que coincide con el color de la versión del reloj, con superficies pintadas con efecto de caucho. No es una caja genérica de reloj de lujo. Es un objeto que extiende el concepto del Balloon Dog más allá de la pieza de relojería, que hace que la experiencia de recibir el reloj forme parte del mismo universo conceptual.
Hublot lleva desde 1980 trabajando con la fusión de materiales y contextos que en principio no deberían convivir: el caucho y el oro en el primer reloj, los materiales de alta tecnología y la alta relojería en el Big Bang de 2005, el arte contemporáneo y la manufactura relojera en décadas de colaboraciones. El Classic Fusion Balloon Dog es la colaboración más estructuralmente ambiciosa en ese camino: no un reloj con arte encima sino un reloj que es arte en cada componente.
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