Blancpain lanza tres modelos y variaciones de piezas emblemáticas para la marca. Villeret resalta con colores otoñales, una excelente calidad estética y por supuesto, mecánica. Cada movimiento es acabado a mano. Esta expresión de sofisticación la podrás descubrir en la joyería Peyrelongue Chronos.

Blancpain, una marca que se distingue por la maestría, tanto en funcionalidad, acabados y por supuesto, nivel mecánico impecable. La colección Villeret es un lienzo perfecto para mostrar el savoir-faire de la marca. La excelencia de movimientos manufactura y su pureza en diseño hacen de esta colección la expresión más clásica y elegante de Blancpain.
Tres modelos, 16 referencias
¿Cuándo comenzó la colección Villeret de Blancpain? La respuesta no es sencilla. Aunque el nombre “Villeret” se asignó oficialmente a la línea más clásica de la Maison en 2003, su espíritu, estilo y ADN se establecieron dos décadas antes, en un momento en que la relojería atravesaba un momento difícil por la crisis del cuarzo.

El surgimiento y la aportación de Blancpain fue su excelencia, un modelo emblemático cambió su historia: el calendario completo con fases de luna más pequeño de su época (Calibre 6395, 21 mm de diámetro). Los detalles y acabados pertenecían ya a los códigos que siguen definiendo a Villeret hoy en día.

Con ese modelo, Blancpain demostró que los relojes mecánicos destacaban por su complejidad artesanal y su combinación de arte, belleza, tradición e innovación.

Ver el detalle de la fase lunar de Blancpain es un espectáculo visual, un acto hipnótico gracias al nivel de acabados. Esta complicación, a la vez poética y técnica, desempeñó un papel clave en la resurrección de la Maison y, en general, en el renacimiento de la relojería suiza. Desde entonces, se ha convertido en una de las firmas más emblemáticas de Blancpain.
Cuando veas una luna de Blancpain te darás cuenta que siempre se representa con un rostro humano. Más que una elección estética, esta interpretación se inspira en siglos de simbolismo, literatura y creencias populares, donde el astro se humaniza y se convierte en un compañero del paso del tiempo.
Desde la pureza de un reloj de tres manecillas hasta la complejidad de un repetidor de minutos, un tourbillon, un carrusel, un calendario perpetuo, un calendario tradicional chino o una ecuación del tiempo.

“Cada evolución requiere gran atención. Es tanto la expresión de nuestra tradición relojera como la prueba de que la elegancia atemporal puede reinventarse siempre con sutileza. Con un Villeret, uno nunca está demasiado elegante ni demasiado informal”, Marc A. Hayek, presidente y CEO de Blancpain.

Villeret es una colección que brilla gracias a su belleza estética y la implementación de grandes complicaciones relojeras. Ha seguido con su evolución siempre apegados a la pureza y elegancia, ADN de Villeret.

Hoy, la colección Villeret se reinventa a través de una serie de detalles sutiles. Desde las carátulas marrón dorado con efecto rayos de sol hasta las opalinas con acentos dorados, desde los tonos beige o azul grisáceo hasta las correas intercambiables adaptadas a cada momento: la evolución se expresa tanto en el color como en los materiales.

“Este reloj fue más que un tributo a la tradición relojera. Abrió nuevas perspectivas y reavivó el interés por la relojería mecánica. El Villeret encarna la esencia misma de Blancpain”, Marc A. Hayek, presidente y CEO de Blancpain.

Aquí los pequeños cambios:
- Manecillas rediseñadas con inserciones luminiscentes para un toque contemporáneo y mejor legibilidad en la oscuridad.
- Índices en números romanos de oro de 18 quilates, con superficies satinadas y biseles pulidos. El tradicional “12” se sustituye por el símbolo “JB”. El resultado es más esculpido y definido.
- Ventana de fecha más amplia y armoniosa a las 3h.
- Rotor calado en oro rojo o amarillo, con bordes biselados que revelan el corazón mecánico.
- Comodidad sin precedentes: sistema de correas y hebillas intercambiables, diseñadas para el uso cotidiano. Su acabado tipo “silla de montar”, extremadamente flexible y cosido a mano, combina confort y tradición artesanal.
- Para todos los modelos con fases de luna: abertura ampliada, disco de cerámica y luna aplicada en oro abombado y satinado, con un rostro casi vivo.
- Movimientos protegidos: permiten ajustar las indicaciones del calendario en cualquier momento sin riesgo de dañar el mecanismo. Los modelos de 33,20 mm usan correctores tradicionales en la carrura, mientras que los de 40 mm incorporan correctores bajo las asas, patentados en 2005, que se accionan con una simple presión del dedo.
- Para el calendario completo de 40 mm: caja rediseñada, con bisel más fino, corona más grande, perfil más delgado y asas refinadas que aligeran visualmente el reloj sin perder presencia.
