Porque 18 piezas son el número correcto para destacar la exclusividad de Arnold & Son. Perpetual Moon Colours Moon, el punto culminante de un ciclo de la Luna y el mejor momento que encuentra la casa relojera para traerlo a tu muñeca. El capricho de los colores de este objeto poético son los que se revelan en una carátula.

En astronomía, una lunación dura exactamente 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2,8 segundos. La luna llena es el punto culminante de ese ciclo, y su color no es siempre el mismo: depende de su posición en el cielo, de la estación, de las partículas que haya en la atmósfera en ese momento, del ángulo con que la luz del sol la alcanza. La luna puede ser blanca, amarilla, naranja, azul, roja. No en sentido poético. En sentido físico, medible, documentado por astrónomos durante siglos.

Justo de ese momento nace la idea de Arnold & Son, decidió tomar tres de esas condiciones lumínicas y construyó un reloj para cada una. 18 piezas por versión. 54 en total.

John Arnold, aquí el origen
Para entender por qué la luna tiene un papel central en todo lo que Arnold & Son hace, conviene saber por qué importaba tanto en 1768. Calcular la longitud en el mar era el problema de navegación más urgente de la época, sin esa coordenada, los barcos se perdían y los marinos morían, una necesidad que tenía que ser resuelta. Una de las soluciones propuestas era el método de la distancia lunar, que requería instrumentos de precisión extrema para medir la posición de la luna respecto a las estrellas.
Cuando John Arnold presentó al rey Jorge III un sofisticado reloj de anillo en 1768, llamó la atención del Astrónomo Real Nevil Maskelyne, que investigaba exactamente ese problema. Arnold no copió el H4 de John Harrison, el cronómetro marino de referencia de la época. Desarrolló el suyo propio, más preciso, más asequible y reproducible. Maskelyne lo probó en una expedición científica a las Indias Occidentales en 1769. El resultado, Arnold ofreció al Board of Longitude un cronómetro, término que él mismo acuñó, diseñado para el uso marino. La luna, en ese contexto, no era inspiración romántica. Era una necesidad de navegación que Arnold ayudó a resolver.
Esa historia es la que Arnold & Son lleva incorporando a sus relojes desde que la maison existe, a través de uno de sus tres principios fundacionales: Astronomía, Cronometría y Hora Mundial.

Los colores de la Luna
Sin duda, la novedad técnica más importante de la colección Colours of the Moon no está en el movimiento sino en el material de la carátula y del cielo de la fase lunar. Arnold & Son es el primer fabricante de relojes en aplicar un tratamiento PVD (Physical Vapour Deposition) sobre nácar.

El PVD es un proceso de deposición física de vapor que se realiza en un entorno de vacío controlado. Primero se aplica una capa metálica extremadamente fina sobre el material para añadir profundidad y matiz cromático sin alterar la estructura orgánica del nácar subyacente. Lo que hace que esto sea técnicamente interesante es que el nácar no es un material homogéneo. Sus capas naturales refractan la luz de forma diferente según el ángulo de incidencia, produciendo ese efecto iridiscente que tiene la madre perla. Al añadir una capa de PVD sobre esa estructura, el resultado es un material que tiene tanto el color del tratamiento como el comportamiento óptico del nácar, es decir, cuando la luz cambia de ángulo, emergen patrones que recuerdan al grano fluido del acero de Damasco.
Las tres versiones producen tres efectos distintos. La versión Blue Moon lleva nácar en tonos negros y azules, evocando esa rareza astronómica que ocurre cuando partículas atmosféricas específicas le confieren a la luna un tono frío e inusual.
La Golden Moon usa nácar en tonos cálidos que reproducen el color de la luna cuando está baja en el horizonte y su luz se filtra a través de la atmósfera terrestre, la misma luna que en muchas culturas está asociada a las cosechas.
La Red Moon evoca los eclipses lunares, cuando la Tierra interpone su sombra entre el sol y la luna y solo los rayos rojos del espectro solar atraviesan la atmósfera, produciendo lo que popularmente se llama luna de sangre.
Debajo del nácar que representa la luna en la fase lunar, Arnold & Son aplicó Super-LumiNova, de modo que en oscuridad el satélite brilla. A ambos lados del disco lunar, las constelaciones Casiopea y Osa Mayor están pintadas a mano en el mismo material luminiscente. La elección de estas dos constelaciones no es arbitraria: son las que los marineros usaban históricamente para localizar la Estrella Polar, que indica el norte. Una referencia directa a los navegantes para quienes John Arnold desarrolló sus cronómetros.

¿Recuerdas las versiones anteriores? Estaban disponibles solo en oro. Las Colours of the Moon son las primeras en acero inoxidable, una decisión que tiene consecuencias directas tanto en la legibilidad del objeto como en quién puede accedear a él.
La caja mide 41,5mm de diámetro, el acero a diferencia del oro, no compite visualmente con el nácar tratado, es un fondo neutro que deja que el juego de luz sobre la carátula y la fase lunar sean el protagonista absoluto. Al mismo tiempo, el material aporta versatilidad de uso cotidiano sin reducir la exclusividad de una edición limitada a 18 piezas por versión.
Animado por el calibre de manufactura A&S1512, de cuerda manual, con una autonomía de 90 horas, lo que en términos prácticos significa casi cuatro días sin dar cuerda.
Las correas son de piel de aligátor cosidas a mano en tonos acordes con cada versión, con hebilla de ardillón en el mismo acero inoxidable que la caja.
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