Ponerle un cronógrafo a un reloj de buceo en 1969 no era una decisión ni obvia, ni mucho menos sencilla. Los relojes de submarinismo de aquella época tenían una sola misión, controlar el tiempo de inmersión con el bisel giratorio y no fallar bajo el agua. Que Doxa decidiera integrar un cronógrafo al SUB 200 T.GRAPH era una señal de que la marca contemplaba que un buceador también salía del agua y necesitaba el reloj durante el resto del día.
Esa distinción importa y sigue importando en 2026, cuando Doxa presenta el SUB 200 T.GRAPH II con ocho nuevas referencias, un diámetro ligeramente refinado y un color nuevo que en realidad no es nuevo en absoluto, el azul Caribbean que la colección SUB lleva décadas usando vuelve ahora al cronógrafo por primera vez.

Un cronógrafo para buceadores. En 1969 casi nadie lo hacía.
Conviene aclarar una cosa desde el principio, el T.GRAPH no es un cronógrafo de inmersión. Es un reloj de buceo que lleva un cronógrafo integrado, y esa distinción tiene consecuencias directas en cómo funciona y cómo se usa.

Bajo el agua, el instrumento de referencia sigue siendo el bisel giratorio unidireccional. Nada ha cambiado ahí, es decir, se gira al inicio de la inmersión, indica el tiempo transcurrido y no puede girarse en sentido contrario por accidente. La estanqueidad garantizada a 200 metros y la legibilidad inmediata de las marcas luminiscentes hacen el resto. En ese contexto, el cronógrafo no interfiere porque no es lo que manda.

En tierra, el cronógrafo toma el relevo para medir tiempos cortos con la misma precisión y fiabilidad que se exige bajo el agua. El contador de 30 minutos está a las 3h, el de 60 segundos a las 9h, y la ventanilla de fecha aparece a las 6h. Todo dispuesto con la lógica que Doxa aplica a sus subcarátulas, la información esté donde tiene que estar y que se lea sin necesidad de instrucciones.

¿Qué cambia en esta nueva versión?
El SUB 200 T.GRAPH original medía 43mm. El nuevo mide 42mm. El grosor bajó de 15,15mm a 14,6mm. Quien no haya llevado relojes de buceo sabe la importancia que tienen estas diferencias.
En un reloj con caja de cojín, dos milímetros menos en el diámetro y medio milímetro menos en el grosor afectan directamente cómo se siente el reloj en la muñeca, desde el equilibrio, la estabilidad, hasta cómo se distribuye el peso. El resultado no es un reloj más pequeño sino un reloj que se asienta mejor, que se lleva con más naturalidad y que en un uso prolongado genera menos fatiga.
Doxa no describe estos cambios como una modernización radical porque no lo son. Los describe como un refinamiento de la geometría que hace más universal el uso del reloj sin cambiar su carácter.

Los cuatro colores y por qué el Caribbean es la novedad real
La colección SUB de Doxa tiene una relación con el color que pocas marcas de relojes de buceo pueden igualar. El naranja Professional es probablemente el color más reconocible de toda la historia del reloj de submarinismo, un tono que apareció en 1967 en el primer SUB y desde entonces es la carátula que cualquier aficionado a la relojería náutica identifica a distancia. El negro Sharkhunter tiene su propia comunidad de seguidores. La plata con efecto rayos de sol Searambler es la opción más versátil de las tres para uso en tierra.

El azul oscuro Caribbean es el color que completa ahora la familia en el T.GRAPH II. No es un azul nuevo para Doxa, que lo ha usado en otras referencias del SUB desde finales de los años 60, pero sí es la primera vez que aparece en el cronógrafo. Es un azul profundo que con poca luz se confunde con el negro y con luz directa muestra toda su profundidad.
Sobre las correas de goma disponibles en el mismo tono, crea una coherencia visual que las versiones Professional y Sharkhunter también tienen y que en un reloj de herramienta resulta completamente coherente.

Las cuatro versiones están disponibles con brazalete de acero tipo granos de arroz con extensión para traje de buceo y hebilla desplegable, o con correa de caucho en tono sobre tono con la misma hebilla y la misma extensión. El brazalete de granos de arroz es la que mejor conecta con la estética histórica del T.GRAPH original. El caucho es la opción más práctica para uso activo en el agua y fuera de ella.

El SW510 y por qué 56 horas de reserva importan en este reloj
Animado por el Sellita SW510, el calibre suizo automático que Doxa usa con sus propias decoraciones. Permite una autonomía de 56 horas. Esa reserva de marcha no es un dato menor en un reloj que se lleva en viaje, en expediciones o en cualquier contexto donde no siempre hay rutina fija, estamos hablando de más de dos días completos sin dar cuerda significa que el reloj puede sobrevivir el fin de semana sin atención y el lunes por la mañana seguir funcionando.

La corona va roscada. El fondo es de acero inoxidable 316L atornillado. El cristal de zafiro lleva tratamiento antirreflejos. La distancia entre asas es de 20mm. Todo construido con la misma lógica que Doxa aplica desde Le Locle desde 1889, que el reloj sea digno de confianza en cualquier condición sin que el precio lo haga inalcanzable.
Por cierto, El SUB 200 T.GRAPH II entra en la colección permanente de Doxa, no como edición especial ni como lanzamiento de temporada. Eso dice algo sobre las intenciones de la marca con este modelo, lo DOXA fabrica porque cree que tiene razón de ser hoy, igual que la tenía en 1969.
Los precios son de 3.690 CHF / 3.990 EUR / 4.290 USD para la versión con brazalete metálico y de 3.650 CHF / 3.950 EUR / 4.250 USD para la versión con correa de caucho.
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